Yo soy el CRACK

Pues sí, lo voy a admitir. Quizás peque de soberbia, de egocentrismo, de chulería o pedantería, pero lo admito abiertamente, soy un crack, no, soy EL crack. ¿Qué a qué viene esto?, pues a que estoy de subidón. De un tiempo a esta parte todo lo que hago me sale bien, y, ojo, que eso lo puede decir poca gente, Jorge Javier Vázquez, yo y un par mas…

Está bien, os voy a decir como lo hago. Se trata de creatividad y se trata de VAP, del valor añadido que le pones a tu producto, a tu servicio o, como en mi caso, a mí mismo. La palabra es DIFERENCIACIÓN CONSTANTE, y eso es, ha sido, precisamente, lo que me ha llevado, por ejemplo,  a que me escojan a colaborar en esta fantástica publicación de RRHH. Podrían haber escogido a otros, a otros miles de otros, pero ese día me escogieron a mí, y no era el mejor, era el diferente.

Y así todo. DIFERENCIACIÓN CONSTANTE.  Señores responsables de departamentos  de recursos humanos, ya no me interesan los títulos para buscar trabajo. Me han servido de poco. Siempre, en todos los sitios, hay 300 personas que presentan un curriculum mejor que el mío. La gente como yo, como decía aquel, de perfil medio/bajo, no podemos competir en esto. Así que decidí ser diferente en todo lo que hago, no por NOTAS sino por necesidad, y oye, me ha dado resultado.

Tengo una empresa de montajes industriales atípica en la que trabajan comerciales que saben soldar, comerciales electricistas, comerciales mecánicos, porque para mí lo que importa es que se genere negocio, y eso solo se consigue desde el perfil comercial de absolutamente TODOS sus empleados. La jerarquía en mi empresa es totalmente  anárquica, no hay jefes, nadie, y cada cual se autogestiona su propio tiempo de trabajo, sin control, con autocontrol.  Mi empresa es diferente. Ni mejor ni peor, pero muy diferente. De la misma forma los cursos que imparto son diferentes, experimentales, como un gran foro de motivación. En mi ciudad, cada día se dan 25 cursos distintos de motivación comercial, con profesores excelentes muchísimo más preparados que yo. Pero me contratan a mí fundamentalmente porque soy diferente.

¿nos preocupamos en buscar nuestros propios valores añadidos al resto? Si no nos diferenciamos del resto no podemos extrañarnos de que la gente contrate a la competencia, es solo cuestión de suerte o, como poco, de probabilidad. Y aquí es donde juega un papel muy importante la creatividad. Gastemos tiempo en cultivar la creatividad en todo lo que hagamos, fundamentalmente porque no se puede ser diferente sin ese pellizco de creatividad, y eso  se estudia, se entrena y luego se prueba.

De la creatividad saldrá esa DIFERENCIACION CONSTANTE buscada, que nos dará singularidad en una búsqueda de trabajo, en una selección de personal, o en un proceso de contratación de servicios.

Lo explico con un ejemplo. Llevo más de 10 años tomándome cañas en la misma plaza de mi ciudad. El pasado viernes veo un cartel espectacular que pone BARBERÍA.  Un cartel muy transgresor. Sí,  espectacular. Me acabo la cerveza y decido que esta vez mi barba me la arregla un barbero, cosa que nunca he hecho. Cuando entro le comento al barbero “excelente idea la de abrir una barbería en esta plaza, felicidades”. El Sr. Barbero agacha la cabeza y me dice “llevamos 80 años en esta plaza, ¿no nos conocías?, hasta hace dos semanas ponía fuera peluquería de caballeros” … entonces caí, ah! Vale! Era la peluquería! “el cartel lo ha cambiado mi hijo. Íbamos a cerrar el negocio porque estaba muerto, pero mi hijo decidió probar a cambiar el cartel y llamarlo simplemente barbería. En dos semanas han entrado 200 personas nuevas, estamos desbordados, las barbas están de moda”.  CREATIVIDAD, INNOVACIÓN, DIFERENCIACIÓN… Castellón,  74 peluquerías de caballeros en toda la capital, 2 barberías  (en la que siguen cortando el pelo a caballeros, claro).

Yo no se si hay un negocio más tradicionalmente conservador , estanco y “casposo” que una peluquería de caballeros de toda la vida (no me refiero a las peluquerías modernas), pero ante una situación de crisis, una situación extrema, se han decantado por la creatividad y la diferenciación, y eso, sólo eso, y no la gran experiencia del Sr. Peluquero y todos sus títulos, le han salvado el negocio, ni más, ni menos.

Y eso no lo digo yo, que estoy de subidón, eso lo dice Albert Einstein: “sólo la imaginación es más importante que el conocimiento”

Nota del autor. Estoy seguro de que si has leído este artículo ha sido por dos razones: o porque ya me conoces y te gusta lo que escribo, cosa que te agradezco, o porque he decidido ponerle un título que me diferencie totalmente de los demás artículos, y, por eso, me has escogido a mí. Muchísimas gracias por ello.

#SÚPER_NORMAL

Mandar un whatsapp que pone “te llamo en 5 min” sabiendo que vas a tardar más de media hora. Normal.

Me están matando las redes sociales, la TV, las revistas, internet, … sólo veo gente estupenda, sonriendo, haciendo cosas mega divertidas todo el verano. Amigos saltando delante del Empire State,  fotografiándose sus pies con arena en un fondo infinito azul, bailando canciones dentro de un coche como si estuvieran poseídos, diciéndose lo mucho que se quieren, comiendo paella, bebiendo sangría, … veo tronistas estupendos en la tele con cuerpazos morenazos y sonrisas eléctricas que dan escalofríos, elegantes Nachopolistas a los que les quedan estupendamente las americanas arremangadas hasta los codos sobre una camiseta de manga corta marinera, por supuesto, blanca y azul, festivaleros que hablan de esos temazos que están sonando en ese mismo instante en el Fib,  en el SOS, en el Arenal, o en el Low, o en el Sonar, o en el Rototom, … ufff y estoy totalmente abrumado.

¿y yo qué? Yo me siento normal, un tío normal que hace cosas normales, cosas que no merecen ningún comentario porque distan mucho de ser divertidas o extraordinarias.

Pues estoy pasando un verano normal.

No me he podido ir de viaje y me he quedado por mi casa, y me están comiendo los mosquitos.

Y si he conseguido salir un ratillo el sábado por la noche, me he agobiado de tanta gente, y al día siguiente me ha tocado levantarme pronto porque tengo dos hijos. Normal.

Y he decidido leer algo formativo este verano y acabo enganchado al móvil, llevo 23 hojas leídas de 347. Normal.

Y he decidido ponerme en forma y creo que estoy peor que cuando empecé el verano. Creo que lo dejaré para Septiembre, eso, y aprender Inglés. Normal.

Y acabará el verano y estaré más cansado que cuando empezó, y con la sensación de que no he hecho nada extraordinario. Normal.

Pero sí. Este verano me ha pasado una cosa que me ha encantado y os la quiero decir. He descubierto, a  la genial Belén Torregrosa,  y me ha dicho directamente a mí  (porque ella habla siempre y solo para mí) que en la normalidad está la esencia de la felicidad. Que no debo  estar constantemente buscando el momento apropiado, para la foto perfecta, sino que en ese viaje de encuentro, de espirales vivenciales, es ahí cuando debo optimizar mis momentos y sacarles el máximo jugo. Que si quiero una vida, como ella dice, ”de perdices”, esas no las debemos dejar para el final, debemos buscarlas en esa normalidad.

Y que hay Supermanes, claro que los hay, y son muy guapos y muy listos, y son geniales, pero no soy yo. Yo soy Superman_sito, encuentro mi felicidad máxima en mi casa, con mi gente, en pijama (ese cutre que ha perdido toda su original forma perfecta, como yo), y si es invierno y con una mantita en el sofá, pues mejor. Y disfruto de ti, de lo que me cuentas, de tus miserias y de las mías, y las compartimos y nos reímos, y las confesamos y lloramos. Imperfectos. Y lo saboreamos. Y llega un momento que nos entra sueño, porque no somos superman, y nos acostamos. Ha valido la pena.

Y ahora soy un poco más feliz, porque me reconozco imperfecto, aunque ya lo sabía, pero me he dado cuenta de que no se trata de buscar la perfección como persona en cualquiera de sus dimensiones, ni de buscar ese acto extraordinario que me haría tantísima ilusión. Se trata de saborear, esa es la palabra, mis pequeñas alegrías y mis pequeñas miserias, y de hacer de ellas, algo que me haga, sobre todo, sentirme vivo. Cuando uno se siente vivo es feliz, independientemente de que consiga sus anhelados objetivos. Saborear.

Pero de Belén he aprendido algo más. Que lo importante no está en la descripción, está en la emoción. No busques descripciones, esas aburren, busca emociones, porque esas emociones son realmente las que nos empujan a las decisiones  realmente trascendentales.

Pienso centrarme en la emoción, en ser capaz de expresar estados de ánimo que conviertan a la persona que me escucha en mi cómplice de vida, que se implique en mi existencia. Y yo haré lo mismo, buscaré relaciones que de verdad me aporten emociones interesantes. Y seré interesante, y contaré mi verdad sin filtros de instagram y viviré de acorde a ella. Y optimizaré todos mis momentos de felicidad.

¿y mi verano? Normal. Perdón, quería decir felizmente normal. ¿y yo? Encantado. ¿y tú?, quiero escucharte, déjame que me ponga el pijama y nos reímos.

www.belentorregrosa.com

http://www.wonders.com/blog/seccion/proyecto-supernormal/